Una cuestión de educación: ¿qué tipo de educación queremos?

Pregunta compleja. Lo se. Ya que creo que hay tantos tipos, a partir de ahora teorías, de educación diferentes como personas existimos en este mundo y sus necesidades.

También hay tantas teorías como pensadores se han propuesto recopilar sus ideas acerca de ella (tradicional, alternativa, estricta, positivista, constructivista…)

Esto, como todo, tiene sus pros y sus contras. ¿Cuál es la mejor? A lo largo de todos estos años, muchos de mis profesores han coincidido en un punto en común. La mejor teoría es aquella que sabe combinar a la perfección todas ellas y se usa la más adecuada dependiendo de lo que se requiera en ese momento. Difícil, está claro. Pero a lo largo de la práctica y la experiencia aprendes qué metodologías sirven mejor en ciertos sujetos y en ciertas situaciones.

Como ponernos en plan teórico no es lo mío (para eso hay bibliografía de sobra) voy a intentar plasmar mi idea de una manera más práctica.

Respondiendo a la pregunta anterior, qué tipo de educación queremos, yo abogo por una que ayude al niño a desarrollarse, le de seguridad para ello y sea capaz de avanzar respetando sus ritmos, sus habilidades y su maduración.

Basándonos en la idea de que necesitamos una base sólida para seguir construyendo (constructivismo puro y duro) quiero recalcar la importancia de la etapa de infantil en este proceso.

Últimamente está muy de moda que desde bien pequeños los alumnos deben tener a su disponibilidad un montón de conceptos o conocimientos o asignaturas, llamadlo como queráis, porque en esta etapa son capaces de asimilar mucho debido a su condición de “esponjas”. Por eso no es de extrañar encontrar situaciones donde desde los 3 años de edad estudian inglés, informática, música y todo lo que les echen.

Todo eso está muy bien, pero yo me pregunto… Entre todos estos contenidos ¿cual es el trato que se les va a dar? ¿Se les va abrazar? ¿Se les va a dar cariño? ¿Se les va a dejar avanzar a su ritmo o hablamos de un sprint donde sólo quien consigue mantenerse el primero llega a la meta?

Mi experiencia en esta etapa, sobretodo durante la adaptación al centro, me ha hecho ver que es altamente recomendable dejar tiempo y espacio para que el niño se encuentre a gusto, coja confianza y así pueda interesarse por aquello que le vayamos a ofrecer. Porque si no llegamos a este estado, el niño en realidad no es capaz de interiorizar nada de lo que le propongamos, y pasa a ser un mero espectador de lo que sucede alrededor. Aunque haga la actividad que toca en ese momento, incluso. No es igual que la realice por inercia (porque lo hacen todos) que porque entienda el porqué de ese proceso.

Pero para esto hay que cargarse de mucho tiempo y mucha paciencia que parecen haber desaparecido de nuestro sistema educativo en general (llegar a todos los objetivos que marca el curriculum es realmente difícil)

El niño necesita entender, asimilar, interiorizar todos los cambios que se están produciendo. Y por eso nos encontramos como muchas veces lloran (sobretodo al principio) o se niegan a hacer algo. Es su manera de comunicarse con el mundo, de hacer entender a los demás que no están preparados.

Así que lo mejor es explicarles en cada momento qué es lo que vamos a hacer y porqué. Aunque nos pasemos el día entero repitiendo las mismas cosas. Aunque parezca que todo lo que decimos cae en una saco roto. Llega un día que dejan de preguntar el mismo porqué, aunque surgen nuevas dudas. Así será durante todo el proceso.

Y extrapolando este ejemplo a todos los niveles educativos, creo que podréis entender en qué tipo de educación creo. Que, por clasificarlo de alguna manera, podemos llamar de alternativa. Sobretodo en contraposición a lo que viene siendo habitual.

Un buen ejemplo para entender este planteamiento se recoge en un libro cuyo colegio lleva años educando de otra manera , Summerhill.

Creo que todo buen profesor que se precie debe, por lo menos, tener referencias acerca de él. Aunque yo lo recomendaría como lectura obligatoria durante el proceso de formación. Se pueden extraer muchas conclusiones e ideas acerca de cómo podemos mejorar nuestra manera de trabajar con los alumnos, independientemente de las leyes que nos impongan.

El verano pasado descubrí, además, un nuevo título, Summerhill hoy, donde su actual directora (hija del fundador) recoge las experiencias de esta singular escuela adaptada a las necesidades de nuestro tiempo.

Así que, con el corazón en la mano, recomiendo a docentes y no docentes del mundo, estas dos lecturas para iniciarse en el mundo de la educación “alternativa”.

Si os parece, el próximo post de educación abordaremos un poco la “idea” general de esta manera de educar. ¿Qué me decís?

Nos leemos pronto

Caroline

 

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2 thoughts on “Una cuestión de educación: ¿qué tipo de educación queremos?

  1. Noto, detecto, presiento que empieza a haber una eclosión en el tema de la educación. Que la gente -no solo profesionales, también padres y familias- empieza a ver que hay otras maneras de educar. Y creo que eso toma dos derivas. La que ya existía, que consiste en que los niños aprendan muchas cosas, en el sentido de dominar muchas capacidades, y otra, que tiene que ver más con el desarrollo global, con que aprendan por el impulso natural que todo ser humano tiene a investigar y aprender. Lo que pasa es que este tema es taaaan complicado… Todo el mundo dice que la educación está mal, pero todo cambio significativo parece una aberración.

    No sé, yo creo que UNA sola educación está condenada a marginar y fracasar, porque siempre habrá alguien incapaz de adaptarse a ese modelo… Hablo sobre todo de niños pequeños, infantil y primaria. Cuando un niño de 6 años repite un curso…¿qué hacemos? ¿Lo marcamos con la etiqueta de TONTO para siempre? A lo mejor el desarrollo de la lecto-escritura en ese niño es más tardío, pero es un niño curioso y despierto que sabe muchísimas cosas y que tiene capacidades muy desarrolladas en otros aspectos. Pero lo hacemos repetir. Pues… No sé. Ya digo, yo no sé encontrarle solución a este tipo de problemas. A veces pienso que lo bueno sería la diversificación de la educación, pero no sé.

    En fin, que muy interesante. Espero que te animes a escribir más de estos temas.

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    • Bettie, por ahí va el tema… Debemos adaptar la educación a nuestros niños, no al revés. Porque si no, siempre se va a quedar alguien descolgado. No se trata de educar buscando la excelencia académica, si no de formar la mejor versión de cada uno de nosotros. En cuanto al tema de repetir en edades tan tempranas, por ejemplo, quizá, una de las soluciones podría ser no encasillar a los niños por edades cronológicas (eso también puede ser un tipo de discriminación negativa, ¿no?) Existen muchas maneras de trabajar con otro tipo de organizaciones, de recursos, pero como bien dices, cualquier cambio que se pueda plantear parece una traición a la tradición.

      Y en este país las tradiciones parecen estar por encima de todo. A estas alturas, lo que más gracia me hace escuchar es cuando nos tildan a algunos sectores, gente que encima no controla de educación para más inri, de ser “demasiado hippies” como insulto. Pero bueno, eso ya es otra historia… 🙂

      M'agrada

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